lunes, 8 de diciembre de 2008

Catástrofe.

Siempre pierde las llaves,
siempre pierde los celulares,
siempre pierde la cabeza por la primera chica linda que le regala una sonrisa,
como aquella vez que viajábamos en autobús a la playa, que por ayudar a aquella rubia a subir la maleta olvidó la suya.

Y cree que no me doy cuenta; que mientras voy al tocador en el restaurante, el coquetea con la mesera de lentes cuadrados y coleta de caballo que siempre nos atiende tan bien. Pero si no es casualidad que de vez en vez se acerque a interrumpirnos para ofrecernos otra copa de vino o más pan.

Y no es que sea celosa, o que lo culpe por ser tan carismático y agradable; o lo que el llama ser "educado", pero a veces no puedo contener querer lanzarle mi zapatilla en la cabeza para que deje de mirar el trasero de mi compañera de clases cuando me espera en la salida de la universidad, o de jalarle del cabello cada vez que cede su asiento a las muchachas preparatorianas en cualquier transporte público.

Y tampoco es que me alegre de que en el accidente que tuvo en la fabrica éste fin de semana lo haya dejado ciego, pero siento que de una u otra forma será beneficioso para nuestra relación, no puedo esperar el día de nuestra boda.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Bien petateados.


Muertos y no de risa.
Muertos y sin disfraz.
Mejor me compró una máscara para navidad,
o me muero pa´no tener que regalar un portaretratos en el intercambio.

martes, 7 de octubre de 2008

Y llega la crisis de la mediana edad.


Cumplo 20, para alguien que morirá de sobredósis a los 40(yo) esa es la mediana edad :)

y mi crisis en vez de pasarla como cualquiero otro comprando un convertible rojo o una hummer, y andar con una chica con la mitad de mi edad ( lo cuál sería ilegal dadas mi circunstancias, la paedofilía nunca me ha parecido siquiera divertida) haré una reunión.

Más como precopa que ésta padre, porque de esa manera, todos ustedes personas importantes con gran vida social, podrán asistir a los miles de eventos que se realizan también el 10 de Octbre (ninguna como mi natalicio por supuest) así que todos son invitados.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Es Hora de la Hora


De dejar de ser envidioso, de dejar de ser egoísta, de dejar de estar enfermo, de terminar lo que inicié y de comenzar lo que me propuse.

Ya solo me falta ahorrar, crecer otros 10 cm, y todo será más facil.


Me prongo conocer Argentina, y antes México, y antes a mí...

martes, 2 de septiembre de 2008


Somnoliento y disperso, efectos del alcohol y el resistol, te veo varias veces, te veo una, te multiplicas otra vez, y cada una de ellas te deseo más y más.

Aún recuerdo cuando te conocí…



Creo que un día de éstos lo terminaré .

lunes, 4 de agosto de 2008

Imagine Peace

Make your own dream.

That's the Beatles' story, isn't it? That's Yoko's story, that's what I'm saying now. Produce your own dream. If you want to save Peru, go save Peru. It's quite possible to do anything, but not to put it on the leaders and the parking meters. Don't expect Jimmy Carter or Ronald Reagan or John Lennon or Yoko Ono or Bob Dylan or Jesus Christ to come and do it for you. You have to do it yourself.

That's what the great masters and mistresses have been saying ever since time began. They can point the way, leave signposts and little instructions in various books that are now called holy and worshipped for the cover of the book and not for what it says, but the instructions are all there for all to see, have always been and always will be.

There's nothing new under the sun. All the roads lead to Rome. And people cannot provide it for you. I can't wake you up. You can wake you up. I can't cure you. You can cure you.

John Lennon, 1980


Im spreading my peace :D

lunes, 16 de junio de 2008

Devendra Banhart


Now that i know

Now that I know
The way it goes
You gotta pay back every penny that you owe

Twelve years old
In your mama's clothes
Shut the blinds and lock up every door

And if you hear
Someone's coming near
Just close your eyes and make them disappear now

Years away
Finds me here today
On my own and knowless of my way now

So I send my friends
Gifts from where I've been
Something for the hand that never there to lend

Better keep those eyes
Climbing paradise
And don't pretend you won't reach it in the end now

Dearest dear
I know you've been near
Why'd you run, tell me why'd you disappear now

That you're not
Here with me
Seems to be the only time I can see you clearly

I may not know
How to treat or give you what you need
But I am a gentleman who says what he means now

And now I sing
Upon my knees
And praise the kindness of a gentle breeze

I see it swell
Like a story in me to tell
Told years away and past my day of dying

So you raise them up
To heaven always hell
There are nowhere to share give a hand to help some

Oh you give them away
But they'll come back to you someday
What I know I know nobody's ever there to help him

And I know it ain't fair
And if God forbid you care
It's enough to get you in a whole lot of trouble

I realize it ain't wise to idealize
Or put your life in the hands of any struggle

And every nights or ever claim to be
Never buy that freedom just ain't free now

Ella said
Sifting in the sand
Like a hymn within to help us understand

Heaven awaits
We're making our last stand
Glory bound and sparrow in our hand

Niña

Y como cada tarde la encerraron en el ático, a oscuras, sola, pero ésta vez no tendría miedo, no estaría a oscuras ya más, Niña saca de la bolsa de su mandil azul una pequeña linterna, que ilumina muy poco, pero la cubre de la oscuridad.

Niña se pone de pie linterna en mano, camina unos pasos a la derecha, el lugar es más grande de lo que creía, no ve nada a lo lejos, regresa sus pasos y mira a la izquierda, solo ve un ratón muerto; en gusanado en el suelo, mira al frente y camina unos pasos, algo brillante la hace acercarse un poco más, sus ojos verdes crecen redondos en admiración a su hallazgo.

Es un baúl grande de madera, con detalles en inscripciones en rojo y verde, niña se hinca frente al baúl, pone la linterna sobre el mismo y trata de abrirlo, descubre que tiene un candado dorado, niña lo jala y golpea con la linterna, el candado no cede.

Niña admira el baúl sentada sobre sus piernas, su vestido blanco ampón la hace parecer un pastel adornado por su mandil azul y sus cabellos rubios rizados con una diadema roja les impiden caer sobre su rostro. El baúl se mueve, Niña salta asustada, recoge la linterna y corre al otro lado del ático, la luz no ilumina más el baúl, Niña ilumina a su alrededor para ver en que parte del ático se encuentra, a su lado está el ratón muerto, lo ilumina, lo observa, escucha que el baúl se mueve de nuevo, ilumina hacia el baúl pero solo ve otro ratón atravesar el ático corriendo. Regresa la luz al ratón muerto, se recuesta y sus ojos quedan al nivel del ratón. Lo mira fijamente por un rato, con linterna mueve al ratón y un ligero destello se ve entre los gusanos. Niña se reincorpora, con una mano ilumina al ratón y con la otra busca dentro de él, apartando a los gusanos.

De dentro del ratón saca una llave dorada. Limpia la llave de la sangre y los residuos del ratón con su mandil, la observa, mira en dirección del baúl como si pudiera ver a través de la densa oscuridad.

Niña se pone de pie con la linterna y la llave, camina hacia el baúl, se hinca frente a él y con su mano izquierda ilumina al candado, con la derecha introduce la llave, la gira, el candado cede, lo retira. Lentamente levanta la tapa, una luz blanca sale del baúl e ilumina el rostro de Niña.

Niña deja la linterna en el suelo y mete sus manos en el baúl y saca una muñeca de trapo con muchos alfileres incrustados en su cuerpo, la toma fuerte entre sus manos y en segundos comienza a escurrir sangre de ellas, Niña no muestra dolor alguno, deja la muñeca a lado y se asoma al baúl. El baúl tiene picos de metal, como clavos, filosos esperando ser tocados para causar el peor daño, Niña se pone de pie, quita sus zapatillas rojas de charol, Niña se sienta junto al baúl y cierra la tapa, la linterna ilumina solo a los zapatos y a la muñeca bañada en sangre. Después de un momento Niña abre de nuevo el baúl, se pone de pie, entra al baúl, se recuesta, suelta unos pequeños gemidos de dolor, su vestido y sus calcetas blancas comienzan a teñirse de rojo, sonríe ligeramente, levanta un brazo rojo y cierra la tapa-

La linterna ilumina charco de sangre que sale por una esquina del baúl y que pronto se transforma en lago, y brilla en la oscuridad.

A Niña ya no la encerrarán en el Ático.

miércoles, 16 de abril de 2008

Sólo

Desperté sólo, en el bosque, sin saber por qué estaba ahí, no recordaba nada de la noche anterior. Comencé a caminar, no sabía a dónde iba. Observo a lo lejos la sombra de un hombre, escurriéndose entre los árboles, como humedad en verano, el hombre respiraba profundamente y su exhalación la escuchaba tan cerca de mí que mis rodillas comenzaron a temblar, el hombre se acercó un poco, pero lo retirado suficiente para no verle bien, ya no estaba seguro si era hombre o mujer, la sombra se agachó como para recostarse pero solo tomó impulso, se elevó, flotó, volaba entre las ramas velozmente, las aves salieron de los árboles en parvada, huían pavorosas, pensé en huir también, pero mis piernas no reaccionaban, me encontraba como bajo un hechizo, no podía mover un músculo, solo las bolas de mis ojos que se movían de un lado a otro siguiendo las silueta de ese ser desconocido, de ese reflejo oscuro. La sombra comenzó entonces a desandar sus pasos, todo era en cámara lenta, veía los árboles pasarme.

Al fin pude moverme estaba en el lugar donde había despertado, vibraba todo mi cuerpo, miré mi mano y tenía un tipo extraño de semillas doradas como pepitas de oro, levanté la mirada y ahí estaba parado, frente a mí, era como una persona, un poco más bajo que yo, piel negra, pero nada parecida a la humana, no tenía sexo. Me miraba fijamente pero ya no me asusté, de cierta manera me sentía seguro, identificado. Levanté mi brazo, extendí mi mano, y el sujeto comenzó a comer las semillas sin usar las manos, recordé las tardes en que solía alimentar a mi madre antes de su muerto, solo nos teníamos el uno al otro. ¡El sujeto corre, vuela, salta! Sus movimientos bruscos me hicieron volver a la situación.

Se queda inmóvil, estático, su piel cambia a un color azul que al estar volando se confunde con el cielo y cada que baja se torna verde y se pierde entre el pasto y las ramas, Se detiene en una rama en lo más alto, logro distinguirlo porque su piel cambia a cada segundo, no estando segura de tomar el color del cielo o del follaje. Súbitamente se deja caer y mientras lo hace, su piel recobra el negro original, se detiene justo antes de tocar el suelo, se acerca flotando hacía mí, en sus manos tiene una cajita, una especie de cofre plateado con figuras de árboles de manzana, pero las manzanas son incrustaciones de oro, me lo entrega y se aleja lentamente.

Se para detrás de un árbol y asoma la cabeza, sospecho el riesgo el riesgo que puedo correr al verlo resguardarse, pero no tolero la curiosidad, el deseo de saber que hay dentro.

Me dispongo a abrir la caja, pero tiene un candado, mi bolsa derecha pesa un poco más de lo normal, meto mi mano y saco una llave de bronce, cuando la estoy por meter en la cerradura el sujeto suelta un grito terrible, un chillido aterrador, tan fuerte que siento que me van a reventar los tímpanos, le ordeno callar, pero no lo hace, grita con más fuerza, no lo soporto más, suelto el cofre y me tiro al suelo cubriendo mis orejas con mis manos, de entre los árboles veo salir más sujetos iguales al primero, mis manos se humedecen de un tibio liquido, poco a poco dejo de escuchar ese grito desgarrador, puedo ver a los demás sujetos abriendo la boca como para emitir un grito como el de su compañero, pero no se produce un solo ruido. Siguen llegando, ya son veinte aproximadamente, retiró las manos de mis orejas, siento mi sangre escurrir por mi cuello.

Todos los sujetos señalan el cofre, no sé que hacer, no sé si fingir que les entiendo y abrir la caja o pretender que estoy muerto y esperar a que se alejan para escapar, conservar el cofre o lanzarlo lejos para que me dejen en paz.

De nuevo vino mi madre a mi cabeza, la miré despojarse de sus miedos mientras presionaba mi mano entre las suyas, me miró fijamente, sonrió, y poco a poco, lentamente, soltó mi mano, abrió la boca, dio su último suspiro, y el mío también. Parecía que se rendía, pero ahora lo entiendo, se llenó de valor para enfrentar su destino.

Giré la llave, se levantó la tapa, del cofre salió una luz dorada que me cegó por un lapso indefinido, me sentía flotar, cosquilleaba cada parte de mi cuerpo, un viento ligero acariciaba mi rostro, movía mi cabello, me sentía tan bien, me sentía vivo otra vez.

Me desvestí en la tienda tal como me lo ordenaron, caminé por la tienda un momento, una tienda grande con hermosos objetos de oro y piedras preciosas que jamás había visto. Salí de la tienda, el sol tocaba mi piel y sentía un calor especial, uno de los sujetos me esperaba, me guió entre más tiendas, cruzamos un valle, el viento movía el pasto y las flores de una forma armoniosa, creaba pequeñas olas en el lago que brillaba con el sol como si estuviera cubierto de escarcha.

Entramos a un bosque, no era el mismo en que había estado, en éste los árboles eran más altos, el aroma era más fresco. Nos acercamos al lugar en donde estaban los demás, esperándome, alrededor de 50 sujetos estaban parados en unas gradas de madera, frente a ellos, una silla también de madera, muy alta, en donde estaba sentado un sujeto muy parecido pero distinto a los demás, de piel azul, me miraba fijamente. El sujeto que escoltaba me puso en el medio, otros dos sujetos se acercaron con unas cubetas llenas de un líquido negro que me untaron en el cuerpo. Me sentía en paz.

Estaba preparado para recibir lo que me dieran, a ser valiente, a aceptar mi destino. Me acercaron una copa a los labios y mientras bebía este vino delicioso, con sabor tan especial que no podría describirlo ni descifrar sus ingredientes, sentí mi cuerpo cambiar, transformarse, sentí mi cara deformarse, me creí soñando.

Abro los ojos, mi piel ya no es igual, ahora es negra, escucho de nuevo, pero mejor, se ha aguzado mi oído, puedo escuchar una hoja caer sin siquiera haber árboles cerca de mí, me puedo elevar, puedo volar.

martes, 15 de abril de 2008

Claudia

Claudia sale de su recamara con ropa deportiva holgada, ata su cabello en una cola mal hecha, que deja caer cabellos en su cara pero eso no le molesta, tiene una ligera sonrisa en su rostro, es domingo, no hay trabajo, sabe que hoy todo estará bien. Coge el teléfono inalámbrico de la repisa cerca de la cocina y lo deja sobre el sillón en la sala, extiende una cobija entre los muebles y enciende la televisión, va hacia la cocina a servirse un vaso con agua, timbra el teléfono y Claudia corre de regreso a la sala a contestar. Claudia contesta entusiasmada, es su hermana mayor Rosa, que solo llamó para confirmar la asistencia de Claudia la fiesta de cumpleaños de la pequeña Dora el siguiente sábado, Claudia le dice que cuente con ella, su sonrisa poco a poco se desvanece, Rosa le pregunta si sólo un boleto como siempre, Claudia responde que si, solo uno como siempre, Rosa se despide y le pide que por favor vaya bien vestida, ya que irán amigos del trabajo de su marido y tal vez ésta sea la oportunidad que Claudia había esperado, Claudia le dice que no se preocupe, que irá lo mejor posible, Rosa se despide y le dice que platicaría un rato más pero que había quedado de ir a desayunar con su otra hermana Esther, Claudia le responde que no hay problema, que ya el sábado hablaran, cuelga el teléfono y lo arroja al sillón de nuevo.

Va a la cocina de nuevo, se sirve agua en una taza con el retrato de la Mona Lisa pegado en ella, toma una zanahoria y la come mientras se dirige a la sala de nuevo.

Pone la zanahoria y la taza en la mesita al lado del sillón, justo al lado del retrato familiar, en donde se puede apreciar sonriendo a sus padres al centro de la fotografía con sus dos hijo varones uno de cada lado y sus dos hijas a las orillas completando la forma de media luna, al final a la derecha esta Claudia, la única sin expresión alguna en el rostro, solo mirando a la fijamente a la cámara. se recuesta en la cobija y se dispone a hacer abdominales cuando timbra de nuevo el teléfono, una chispa hace que sus ojos se iluminen y le regresa la sonrisa, se apresura a tomarlo y contestar, es su hermano Raúl; el mayor de todos, le llama para preguntarle por Rosa, le dice que le ha llamado para pedirle boletos extra para sus acompañantes y no la ha encontrado, Claudia responde que habló con ella hace un instante, que iba de salida a encontrarse con Esther para desayunar, la sonrisa se desvanece de nuevo, Raúl le pide que por favor la llame y le diga que necesita tres boletos más para sus amigos, que no olvide, Claudia le dice que no se preocupe que ella la llama, Raúl le agradece y cuelga. Claudia deja el telé fono en el suelo junto a su mochila negra grande en la carga libros nuevos que compra en la librería del centro a la que va después del trabajo a perder su tiempo, compra libros que le parecen interesantes, sin embargo nunca los lee.

Comienza a hacer abdominales pero comienza el maratón de su programa favorito, esto la pone feliz, ¡como es que lo había olvidado!, dobla la cobija y toma asiento, espera un corte comercial para levantarse e ir a la cocina, abre el refrigerador, saca un gran pastel de chocolate que tiene escrito Feliz Cumpleaños Claudia con betún color rosa, corta un pedazo, lo pone en un plato y se sienta de nuevo en el sillón de sala, sube el volumen de la televisión, come un poco de pastel, una lágrima cae por su mejilla.

Irving González Domínguez.