lunes, 16 de junio de 2008

Devendra Banhart


Now that i know

Now that I know
The way it goes
You gotta pay back every penny that you owe

Twelve years old
In your mama's clothes
Shut the blinds and lock up every door

And if you hear
Someone's coming near
Just close your eyes and make them disappear now

Years away
Finds me here today
On my own and knowless of my way now

So I send my friends
Gifts from where I've been
Something for the hand that never there to lend

Better keep those eyes
Climbing paradise
And don't pretend you won't reach it in the end now

Dearest dear
I know you've been near
Why'd you run, tell me why'd you disappear now

That you're not
Here with me
Seems to be the only time I can see you clearly

I may not know
How to treat or give you what you need
But I am a gentleman who says what he means now

And now I sing
Upon my knees
And praise the kindness of a gentle breeze

I see it swell
Like a story in me to tell
Told years away and past my day of dying

So you raise them up
To heaven always hell
There are nowhere to share give a hand to help some

Oh you give them away
But they'll come back to you someday
What I know I know nobody's ever there to help him

And I know it ain't fair
And if God forbid you care
It's enough to get you in a whole lot of trouble

I realize it ain't wise to idealize
Or put your life in the hands of any struggle

And every nights or ever claim to be
Never buy that freedom just ain't free now

Ella said
Sifting in the sand
Like a hymn within to help us understand

Heaven awaits
We're making our last stand
Glory bound and sparrow in our hand

Niña

Y como cada tarde la encerraron en el ático, a oscuras, sola, pero ésta vez no tendría miedo, no estaría a oscuras ya más, Niña saca de la bolsa de su mandil azul una pequeña linterna, que ilumina muy poco, pero la cubre de la oscuridad.

Niña se pone de pie linterna en mano, camina unos pasos a la derecha, el lugar es más grande de lo que creía, no ve nada a lo lejos, regresa sus pasos y mira a la izquierda, solo ve un ratón muerto; en gusanado en el suelo, mira al frente y camina unos pasos, algo brillante la hace acercarse un poco más, sus ojos verdes crecen redondos en admiración a su hallazgo.

Es un baúl grande de madera, con detalles en inscripciones en rojo y verde, niña se hinca frente al baúl, pone la linterna sobre el mismo y trata de abrirlo, descubre que tiene un candado dorado, niña lo jala y golpea con la linterna, el candado no cede.

Niña admira el baúl sentada sobre sus piernas, su vestido blanco ampón la hace parecer un pastel adornado por su mandil azul y sus cabellos rubios rizados con una diadema roja les impiden caer sobre su rostro. El baúl se mueve, Niña salta asustada, recoge la linterna y corre al otro lado del ático, la luz no ilumina más el baúl, Niña ilumina a su alrededor para ver en que parte del ático se encuentra, a su lado está el ratón muerto, lo ilumina, lo observa, escucha que el baúl se mueve de nuevo, ilumina hacia el baúl pero solo ve otro ratón atravesar el ático corriendo. Regresa la luz al ratón muerto, se recuesta y sus ojos quedan al nivel del ratón. Lo mira fijamente por un rato, con linterna mueve al ratón y un ligero destello se ve entre los gusanos. Niña se reincorpora, con una mano ilumina al ratón y con la otra busca dentro de él, apartando a los gusanos.

De dentro del ratón saca una llave dorada. Limpia la llave de la sangre y los residuos del ratón con su mandil, la observa, mira en dirección del baúl como si pudiera ver a través de la densa oscuridad.

Niña se pone de pie con la linterna y la llave, camina hacia el baúl, se hinca frente a él y con su mano izquierda ilumina al candado, con la derecha introduce la llave, la gira, el candado cede, lo retira. Lentamente levanta la tapa, una luz blanca sale del baúl e ilumina el rostro de Niña.

Niña deja la linterna en el suelo y mete sus manos en el baúl y saca una muñeca de trapo con muchos alfileres incrustados en su cuerpo, la toma fuerte entre sus manos y en segundos comienza a escurrir sangre de ellas, Niña no muestra dolor alguno, deja la muñeca a lado y se asoma al baúl. El baúl tiene picos de metal, como clavos, filosos esperando ser tocados para causar el peor daño, Niña se pone de pie, quita sus zapatillas rojas de charol, Niña se sienta junto al baúl y cierra la tapa, la linterna ilumina solo a los zapatos y a la muñeca bañada en sangre. Después de un momento Niña abre de nuevo el baúl, se pone de pie, entra al baúl, se recuesta, suelta unos pequeños gemidos de dolor, su vestido y sus calcetas blancas comienzan a teñirse de rojo, sonríe ligeramente, levanta un brazo rojo y cierra la tapa-

La linterna ilumina charco de sangre que sale por una esquina del baúl y que pronto se transforma en lago, y brilla en la oscuridad.

A Niña ya no la encerrarán en el Ático.